
Quiero sentarme bajo un cielo muy nublado
Y llorar hasta que se muera mi voz.
Ver pasar mi luz grisácea
y que con su llanto me consuele,
me diga que todo esto va a pasar.
Que todo esto se irá
como su fría y cálida luz.
Que con un suspiro me abrace
y que nada a mi alrededor se detendrá
sino que todo fluirá, como el sin fin de lágrimas que nos inunda.
Que venga una libélula,
se pose en la palma de mi mano
y me susurre tu nombre suavemente.
Quiero sentarme bajo un cielo muy nublado
que con su llanto me consuele
y que con un suspiro me abrace.
Que venga una libélula,
me susure tu nombre
y que nada de esto fue tan pasajero...
Y llorar hasta que se muera mi voz.
Ver pasar mi luz grisácea
y que con su llanto me consuele,
me diga que todo esto va a pasar.
Que todo esto se irá
como su fría y cálida luz.
Que con un suspiro me abrace
y que nada a mi alrededor se detendrá
sino que todo fluirá, como el sin fin de lágrimas que nos inunda.
Que venga una libélula,
se pose en la palma de mi mano
y me susurre tu nombre suavemente.
Quiero sentarme bajo un cielo muy nublado
que con su llanto me consuele
y que con un suspiro me abrace.
Que venga una libélula,
me susure tu nombre
y que nada de esto fue tan pasajero...

Fotos: Carlos García Durán & Germán Gonzáles Valdés